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La influencia del amo y la familia
La importancia del entorno familiar
(El entorno familiar es de gran importancia para la formación del perro.)
Tener un can nos exige darle la mayor atención posible, sin humanizarlo, que este bien alimentado, cuidado y también educado.
Vamos a tratar varios puntos que todo propietario de un cachorro debe conocer.
Si vivimos solos
Si vive solo debe preguntarse.
¿Su trabajo lo obliga a alejarse de la casa dejando al perro en soledad?, durante una gran parte del día.
Si es así debe tener en cuenta, que en su ausencia el perro sufre lo que se llama “abandono”, piensa que no regresará y sufrirá mucha desesperación.
A su regreso, Usted ¿no estará cansado? ¿le costará pasearlo?.
Lo mismo le pasará al “levantarse”, con lo que modificará los hábitos de su perro, condicionado a hacer sus necesidades fuera de su casa.
Los fines de semana, debe llevar al perro a hacer un paseo prolongado.
El perro lo estará esperando.
¿Esta dispuesto a eso?
Si vivimos en pareja.
¡los dos desean tener un perro? Si es así maravilloso.
En caso contrario la convivencia se hace muy difícil.
El perro puede volverse motivo de controversia.
La integración al hogar es muy importante para la salud mental del animal.
Muchas señoras no pueden soportar el perro del animal, ni su olor, ni las picardías que lleva a cabo en los primeros meses.
Por esa causa “ es desterrado al patio, o a la terraza, o en cualquier otro lugar más horrible como ser la cadena o un canil.
Todos estos lugares atentan contra su salud mental, sobre todo los dos últimos.
Volvemos a repetir, la integración al seno de la familia es muy importante.
Su falta es causa probable de algún problema de conducta serio.
Los paseos se tornarán muy difíciles, por lo que el perro, no quedándole otra posibilidad, comenzará a hacer sus necesidades dentro de la casa.
La situación creará conflictos familiares, y el probable abandono del perro.
En cambio, si la pareja coincide con su amor al perro, y lo educa convenientemente, nada de esto ocurrirá.
Esposos con niños pequeños
Los chicos quieren un cachorro, y los padres llevándose por el deseo de ellos lo compran.
Todo esto sucede sin que los padres estén realmente decididos de tenerlos y amarlos.
No tienen experiencia en su educación y no piensan que esos cachorros bonitos crecen en poco tiempo, y que muchas veces al correr o mover la cola el perro derribará los chicos, produciéndose un gran alboroto.
Para tener cachorros con nenes chicos, primero hay que desearlos de corazón, entenderlos y EDUCARLOS, de esta manera los alborotos son más espaciados pero inevitables, y causan hilaridad.
Quienes los amen y los comprenden, van poco a poco enseñando a sus hijos como tratarlos.
O sea tener por tener, NO ES RECOMENDABLE.
Tenerlos para EDUCARLOS ¡SÍ!
Una vez logrado el objetivo, el cachorro y los chicos serán muy amigos, y jugarán juntos.
Cualquier caída será natural, haciendo la convivencia más llevadera.
Esposos con niños adolescentes
Generalmente en una familia con niños adolescentes el perro se sentirá muy feliz.
Los muchachos generalmente juegan con él, son muy compinches.
Lo que hay que evitar es jugar con el cachorro en forma fuerte, haciéndole morder el brazo o la mano.
Estas seudas peleas aumentan la agresividad animal, que después desconoce los límites y desconoce en algunas ocasiones donde la pelea-juego empieza y donde termina.
Muchos equivocadamente creen que jugando de esta manera mejoramos su carácter, y la realidad es que lo arruinamos.
Esposos mayores
La decisión de tener un perro es loable. Los paseos los distraerán y los obligara a realizar caminatas, que son tan positivas para mejorar la calidad de vida.
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